CLASIFICACIÓN LIGA 2017/18

      

     

         

CONTACTO

España mantiene la inercia para volver a arrasar (91-50)

España vuela por inercia, arrasa a veces por puro peso. Aunque, a diferencia de Montenegro y República Checa, Rumanía aguantó el primer asalto (21-19) a los de Scariolo, que aprovecharon fallos del rival para irse al descanso por 14 (41-27) y que desempolvaron su versión más atractiva para elevarse por encima de los 40 puntos de distancia en una segunda parte donde Juancho (18-12) confirmó su dulce momento y la segunda unidad -ojo al rendimiento de Sastre y Oriola- demostró que está y estará cuando se le necesite. +37 el primero, +39 el segundo, +41 el tercero. La serie da vértigo, la serie desata la ilusión. Otra vez coral España. Otra vez apabullante.

El equipo de Marcel Tenter no se asustó con el 5-0 inicial de España, tras triple de OriolaRicky se atrevía con el lanzamiento lejano en contraataque, Navarro prolongaba el idilio desde el 6,75. 11 puntos en menos de 3 minutos, el ejemplo de Croacia y Montenegro reciente. No les importó. Los anfitriones, los mismos que perdieron por más de 30 puntos sus últimos tres encuentros preparatorios para el Eurobasket, supieron mirarle los ojos a la Selección Española. Y aguantarle la mirada más que ningún otro en este campeonato. Molvodeanu siempre de líder. Mandache apareciendo desde fuera. Baciu sacando petróleo de debajo del aro. Y el balón que corría, volaba, a veces sin necesidad de bote, a veces rozando la pura belleza en cancha por tanta fluidez y generosidad con el pase (11-11, m.5). 

San Emeterio rompió el parcial de 0-6 con dos canastas consecutiva, mas Rumanía no se salía de su utópico guion. Más contraataques, más ritmo, más ganas. Calota-Popa, por momentos, parecía sacado del 87 y sus compañeros se contagiaban de su espíritu rebelde, hasta el punto de que incluso llegaron a adelantarse en el marcador después del triple de Moldeveanu. 18-19. Ocho minutos y medio, Rumanía por delante... y un solo deseo del aficionado local: ¿no puede acabar la crónica aquí?

No, por desgracia para el conjunto rumano, las crónicas, como los partidos, también duran 40 minutos. Y eso que si hubiera durado 15, el relato también hubiera estado cargado de épica. No importaba que Juancho Hernangómez no dejara de sumar rebotes ofensivos -el último sirvió para despedir el primer cuarto con 21-19 para España-, ni que la segunda unidad rumana no estuviera al nivel de la titular. A pesar de su sequía, una España nerviosa, tal vez sorprendida por la resistencia de su rival, no podía romper el partido. Cuando Calota-Popa volvía a encestar, en el ecuador del periodo, el choque estaba en un puño: 25-24.

Los de Scariolo no lo dijeron entonces, tampoco era ninguno secreto, pero estaban a punto de ganar el partido en los cinco minutos que restaban antes del descanso. En realidad, pensaban haberlo ganado mucho antes. Ricky rompía la zona con triple, Juancho seguía llevándose cualquier rechace del aro y Marc Gasol abría la brecha en ambas pinturas, intimidando en defensa, conectando con el Chacho en ataque y aprovechando cada visita a la línea de tiros libres.

Un reverso brillante culminado con canasta por el propio Marc fue la guinda a los mejores minutos de una España que se escapaba por inercia (38-24, m.19), con un 13-0 sin oposición, en mitad del carrusel de mandarinas de una Rumanía que parecía haberse olvidado de su valiente desafío inicial. La sangría en el rebote, la calidad de Gasol y la sangre de Juancho, los ingredientes del cóctel. La tercera victoria ya estaba en la bandeja.

Rumanía no se lo había merecido. El tanteo era incuestionable desde el momento en el que, al descanso, un equipo había metido 41 puntos y otro 27. Pero sus primeros minutos, su espíritu gallardo, su apuesta, bien merecían una derrota diferente. Como si fuera consciente de ello, España demostró en el tercer acto una de las máximas del deporte: no hay mayor respeto para el equipo inferior que jugarle con grandeza. Esta vez sí, el actual campeón se escaparía del todo en el luminoso por su talento y no por las miserias de su rival.

Navarro abrió la veda antes del paso al frente del antiguo clan taronja. Y, durante unos minutos, el aficionado del Unicaja, del Real Madrid o del Monbus Obradoiro se sintieron uno más de los que celebraban en La Fonteta hace dos meses y medio la página más bonita en la historia del Valencia Basket. Qué difícil es no conectar con Sastre, letal desde el silencio. Qué complicado resulta no caer en brazos del Oriolismo, sota, caballo y rey, coherencia en pista esté quién esté delante. 8 puntos seguidos entre ambos elevaron por primera vez la renta más allá de la frontera de la veintena (52-29, m.24).

Si Moldoveanu se rebelaba ante su destino, Navarro le devolvía a la realidad con un triple. Si Pau era baja y Marc descansaba en el banquillo, llegaban los Hernangómez para que todo saltara por los aires. 7 puntos marcados con la misma sangre precedieron al triple de Oriolapara cambiar de decena (64-33, m.28). Por momentos, con el tercer triunfo ya en el bolsillo, el reto parecía doblar en el luminoso al oponente, algo que empezó a producirse de manera frecuente hasta los minutos finales.

Del 66-33 al 70-35, siempre con Juancho, el mejor del partido, como protagonista. Oriolaseguía sacando jugo de donde nadie hubiera imaginado más zumo, el Chacho se desperabaza con 5 puntos seguidos, Joan se colgaba en contraataque y Vives, por si faltaba aroma a campeón liguero, elevaba la distancia por encima de los 40 (82-40, m.35) mientras el banquillo aplaudía entregado. No había hueco para más. Rumanía, perdida cada batalla desde aquel mágico minuto 8, se conformó con ganar la de llegar a los 50 puntos sin ser doblado del todo por su rival, que vivió hasta el 91-50 definitivo su día más apacible en el Eurobasket con la cabeza ya pensando el martes. La invicta Croacia espera. La invicta España, también.

YO SOY EL SEXTO HOMBRE