CLASIFICACIÓN LIGA 2017/18

      

     

      

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El campeón defenderá su corona en la gran final (76-67)

Otra vez Obradovic en la final. Su Fenerbahce Dogus, sin exhibir su mejor versión, mérito del Zalgiris, logró sellar el billete a la final tras estar más acertado en los momentos de la verdad, con un Ali Muhammed imparable.

No fue el arranque de la Final Four soñado en cuanto a juego. El ambiente y las expectativas pedían más que ese 7-1 inicial para el Fenerbahce Dogus, que enfadaba en pocos minutos a Jasikevicius, impotente al ver como su rival estaba anulando al completo su ataque.

El actual campeón, sin demasiado acierto en el tiro, exhibía sus virtudes en defensa. Intensos, extra motivados, sin dejar tirar en varias posesiones al Zalgiris, que sufrió la presencia de Duverioglu en el quinteto inicial. Tras más de cinco minutos disputados, Kevin Pangos rompió la sequía turca, provocando que su equipo se reenganchara al partido y no se quedara demasiado descolgado, a base de tiros libres y solidez en el rebote.

Eso sí, un minuto mágico de Datome, taponazo y triple incluido, despertó al cuadro turco de su letargo para acabar mandando en el luminoso al final del primer periodo: 19-13.

Ya en el segundo, el italiano siguió con su particular show, encadenando 10 puntos casi consecutivos para poner la máxima (24-15, m.12) y amenazar con romper el partido. En primera instancia hubo reacción lituana, con 5 puntos seguidos, si bien Vessely pidió su sitio y el choque pareció romperse de su mano. El checo, con dos mates descomunales, uno tras alley-oop y otro en la cara de Davies, elevaba la renta turca hasta los 12 puntos (32-20) pasado el ecuador del cuarto.

Desde Jasikevicius al más optimista de los seguidores del Zalgiris hubieran firmado en ese instante llegar al descanso con el tanteo apretado, algo que parecía una utopía viendo los porcentajes en el tiro lituanos, que no aprovechaba ni las segundas oportunidades por su superioridad en el rebote. Tuvo que ser Pango, una vez más, el que prendiera la chispa de la reacción lituana. Un 2+1 de Davies y un palmeo salvador metieron por fin al cuadro verde en el partido, algo que quedó confirmado con el mate final de White sobre la bocina. 39-33... y todo por decidir. Buen premio lituano para lo que les había llovido.

Euroleague / Getty

Ali Muhammed toma las riendas

El tercer cuarto estuvo marcado por los parciales. Y es que, pese a que Pangos dejó a 4 a los suyos, la amenaza quedó en espejismo. El conjunto turco, tras varios minutos sin ver aro, cambió la dinámica de la mano de Melli, que estaba en todas partes. Robos y más robos, otro mate con rabia y sus compañeros, contagiados. Sloukas se dejaba ver con dos canastas calcadas, Wanamaker aparecía desde el 6,75 y, entre pérdida y pérdida lituana, Kalninicanotaba con comodidad para encender todas las alarmas en el bando contrario.

Con 50-37 en contra y un parcial adverso de 7-0, curiosamente, el Zalgiris sacó a relucir su mejor baloncesto en todo el partido. Los de Jasikevicius volvían a ser ese equipo valiente y sin complejos que sorprendió esta temporada al viejo continente y que se ganó un lugar merecido entre los 4 mejores de Europa. Del 7-0 al 0-11 en poco más de tres minutos. Ulanovas y Toupane anotaban desde el perímetro, Kavaliauskas transformaba en puntos la magia de Pangos y un triplazo del propio Kevin, celebradísimo, ponía al rojo vivo la semifinal: 50-48 (m.29).

En esos momentos el Zalgiris no lo sabía, pero, en su instante más feliz, estaba a punto de perder del todo el partido. El monstruo despertó. Ali Muhammed lo iba a cambiar todo.

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Sus dos canastones al final del tercer periodo, cuando el balón más quemaba, impidieron la remontada lituana (54-50). Su explosión para abrir el cuarto periodo, memorable, allanó el camino del Fenerbahce Dogus hasta la final. Un triple, dos. Datome de fiel escudero, Melli de multiusos. Cuando el base volvió a anotar (66-56, m.34), el partido parecía en el bolsillo.

Aún le quedaron fuerzas al Zalgiris para levantarse, siempre con Pangos al mando (68-62, m.36). Sin embargo, cuando el fantasma de la sorpresa sobrevolaba Belgrado, los de Kaunas se bloquearon, como si no terminaran de creerse la gesta. Cuántos tiros libres se quedaron por el camino en el momento de la verdad. Cuántas pérdidas (¡tres consecutivas en los últimos dos minutos!) infantiles, con mención especial para un Ulanovas absolutamente desbordado por la situación. Y qué sangre fría la de Ali, que apagó la sed de remontada rival con su enésimo canastón en tiempo récord.

Sloukas, con un triple, puso la rúbrica al triunfo por 76-67 de un Fenerbahce que quiere ser el primero, en 13 años, en repetir título. Obradovic y la leyenda. Jasikevicius y el respeto de toda Europa.

YO SOY EL SEXTO HOMBRE